Globales
Un plan, 145 destinos.
El plan global de Airalo llega a 169 destinos, el de Saily a unos 121 y el de Holafly a 113. El nuestro llega a 145, así que en número puro de destinos hoy perdemos frente a Airalo. Lo que te damos a cambio son datos que nunca caducan, un solo perfil que instalas una vez y conservas, cobertura publicada con el número de muestras detrás de cada cifra y datos de rescate gratis cada mes.
3 GB
6,89 €
Nunca caduca
10 GB
14,89 €
Nunca caduca
20 GB
24,89 €
Nunca caduca
50 GB
58,89 €
Nunca caduca
Todas las regiones, un solo saldo
Qué cambia de verdad un solo plan que cruza fronteras
Lo pesado de viajar con datos no es el precio, es la gestión. Una eSIM por viaje significa comprar antes de salir, instalar en el aeropuerto, comprar otra vez cuando cambia el itinerario y borrar el perfil al volver. Multiplícalo por un viaje de tres países y habrás dedicado más tiempo a administrar la conexión que a usarla.
Un solo perfil elimina todo eso. Instalas Orbislo una vez y se queda en el móvil, con un saldo asociado a tu cuenta y no a un país. Cruzar una frontera terrestre no te obliga a hacer nada: el perfil encuentra red anfitriona al otro lado y sigue. No hay nuevo código QR, ni segunda instalación, ni ese momento en un autobús a las dos de la mañana en que necesitas datos para poder comprar datos.
Cuando un plan de un solo país sea mejor, lo diremos. Si vuelas a un sitio y vuelves, el plan de ese país suele salir algo más barato por gigabyte, porque se calcula contra un único acuerdo mayorista y no contra 145. El plan global se gana el sueldo en cuanto el viaje toca un segundo país, o cuando todavía no sabes cuáles serán.
Cómo funciona el saldo y qué pasa con lo que no gastas
Compras un saldo, no una suscripción ni una cuenta atrás. Está en tu monedero en gigabytes, se gasta allá donde estés y se gasta al mismo ritmo en una capital que en una carretera de costa. Los tamaños grandes salen más baratos por gigabyte, y ese es el único punto donde la escalera de precios se dobla.
Nada caduca. Esa frase pesa más de lo que parece: el estándar del sector es un plan que muere a los 7, 15 o 30 días, y los datos que pagaste y no usaste mueren con él. Las estimaciones independientes sitúan el desperdicio entre un quinto y un tercio de todo lo que compran los viajeros. Aquí el resto vuelve al monedero y está ahí para el próximo viaje, el mes que viene o el año que viene.
Eso cambia cómo conviene comprar. Con un plan que caduca, lo racional es quedarse corto y recargar con prisas; con un monedero, lo racional es comprar el tamaño más barato por gigabyte y dejar que sobre. Nos renta menos por transacción y a ti más a lo largo de tres viajes, y preferimos tener el tercer viaje.